Pactos para formar gobierno

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martes, 5 de octubre de 2010

La gallina de los huevos de oro

Fábula de ayer
Érase una gallina que ponía
un huevo de oro al dueño cada día.
Aún con tanta ganancia, mal contento,
quiso el rico avariento
descubrir de una vez la mina de oro,
y hallar en menos tiempo más tesoro.
La mató; abrió el vientre de contado;
pero después de haberla registrado
¿qué sucedió?. Que, muerta la gallina,
perdió su huevo de oro, y no halló mina.
¡Cuántos hay que teniendo lo bastante,
enriquecerse quieren al instante,
abrazando proyectos
a veces de tan rápidos efectos,
que sólo en pocos meses,
cuando se contemplaban ya marqueses,
contando sus millones,
se vieron en la calle sin calzones!
 
Félix María de Samaniego

La gallina de los huevos de oro, fábula de hoy

Fábula de hoy


Gobierno español:
El amo del cotarro, es decir, de la gallina de los huevos de oro que es la economía nacional,  la mató pensando que con su sacrificio podría encontrarse una riqueza mayor, porque la solución de los problemas económicos era ir derrochando sin freno las arcas que se encontró llenas del gobierno de Aznar, a base de subvenciones sin cuento ni razón, despilfarro en un entramado ministerial completamente hipertrofiado y mastodóntico y creando puestos de libre designación a troche y moche con el consiguiente gasto a cargo de las arcas del Estado, ya que, pensaba el ejecutivo de forma ilusa que a mayor caudal de dinero en circulación, mayor riqueza se generaría de forma automática, aumentando el consumo de bienes y servicios, olvidando que para poder sacar dinero de las arcas, habría que ingresarlos antes de forma continuada y con flujo constante. Fórmula ésta que les falló por un error de cálculo fatal.
Negación absoluta de la realidad al no admitir que había una crisis económica, tachando de embusteros y subversivos a la oposición cuando afirmaba que el Gobierno estaba engañando a la ciudadanía negando la triste evidencia de la realidad económica española.  Esa negación de la realidad ha supuesto no haber tomado medidas adecuadas con tiempo suficiente para impedir llegar hasta la situación actual, achacándola a la crisis internacional, que también tiene su importancia en este desastre, pero a cuyo problema ha ido a sumarse la mala gestión gubernamental.
Negociación con los partidos separatistas vascos y catalanes con transferencias fiscales y económicas en un absoluto agravio para otros Comunidades, creando así ciudadanos de primera y segunda categoría entre los habitantes de aquellas Comunidades favorecidas y los de las que han sido desfavorecidas.
Transferencias multimillonarias a los sindicatos para que estuvieran callados y tranquilos, comiendo de la sopa boba, y no crearan conflictos ni huelgas que pudieran poner en peligro las siguientes elecciones para los socialistas. Todo esto hasta que ha llegado el momento de la huelga general a la que han visto con agrado para utilizarla contra el PP en las próximas elecciones autonómicas, sobre todo en Madrid, y para acallar las acusaciones del pueblo contra los sindicatos por su total entrega obediente a los dictados del Gobierno y no en defensa de los derechos de los trabajadores. Y a todo esto, se suma la cínica actitud del Gobierno, acusando a los populares de ser los causantes del problema económico porque no dan soluciones, cuando quien tendría que buscarlas y ponerlas en práctica es el propio Gobierno y no la oposición.
Destrucción del tejido empresarial español,  desoyendo los continuos lamentos de los empresarios, grandes, pequeños y medianos, que se quejaban de la fuerte presión fiscal, la legislación laboral  actual que había quedado desfasada de la situación económica real de España y que le resultaba insostenible, con la consiguiente destrucción de miles de puestos de trabajo que ha provocado los más de cuatro millones y medio de parados que hay en la actualidad.
Aceptación de extranjeros ilegales sin ningún tipo de traba, con la consigna de “papeles para todos” que produjo las protestas de los países europeos más cercanos, lo que ha añadido una sobrecarga en la Sanidad española, la asistencia social, la inseguridad ciudadana con el aumento de  la delincuencia que ha hecho derivar el turismo internacional a países menos conflictivos que España y más baratos.

Esta política disparatada ha traído como consecuencia inmediata la falta de confianza de los inversores extranjeros en nuestro país y la huida de capitales y de inversiones hacia países menos conflictivos y más beneficiosos para las inversiones extranjeras.
Es decir, muerta la gallina de los huevos de oro en forma de empresarios que creen puestos de trabajo, inversiones extranjeras, turismo internacional, confianza de bancos europeos y un largo etcétera, la gallina una vez muerta no sólo no rebeló el secreto de dónde estaba la fuente de la riqueza nacional, enigma que aún siguen tratando de resolver el Gobierno, porque ahora con los despojos de la gallina en la mano, no sólo no encuentran la solución de dónde estaba esa fuente misteriosa de riqueza, trabajo, confianza de los inversores y empresas florecientes, sino que  sigue sin saberlo y encima se ha quedado sin la gallina y sin el oro.
Y por si fuera poco, con más de cuatro millones y medio de parados de larga duración según están los tiempos, con derecho laborales rebajados a pesar de las promesas del gobierno de no hacerlo, pero cuando ya no tienen los trabajadores el principal derecho: un puesto de trabajo.