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domingo, 27 de mayo de 2012

Fábula de la rana que quiso ser como el buey


Fábula de ayer…
La rana que quiso ser como el buey 
La rana 
 (Jean de la Fontaine 1621-1695, escritor y fabulista francés))

            Vio a un buey una rana y ella, poco más grande que un huevo, sintió envidia de su corpulencia.  Estírase, se hincha y se fatiga para alcanzar la talla de aquel animal, diciéndole a otra que la veía:
            -Mira, hermana, y dime: ¿soy ya tan grande como el buey?
            - No lo eres.
            - ¿Y ahora?
            - Tampoco ahora.
            - ¿He llegado?
...y el buey
            - Aún no llegas.
            Y la infeliz se hinchó de tal manera que, al fin, acabó reventando.
            Lleno está el mundo de gentes no mucho más discretas. Quiere el burgués portarse como los grandes duques. Cualquier principado tiene sus embajadas. Y no hay marqués que no luzca pajes.






… y fábula de hoy


            Según ha publicado la prensa en el día de ayer, Cataluña precisa que el Gobierno de España (ese país extranjero y fronterizo como le llaman los nacionalistas catalanes) se disponga a crear un sistema de financiación estatal para atender los vencimientos que Cataluña afronta este año, según ha manifiestado el presidente de la Generalitat, Artur Mas a periodistas extranjeros con los que ha mantenido un encuentro, y refiriéndose sobre todo a los “hispabonos”.
            "El mecanismo nos es igual mientras nos proporcione la tesorería suficiente para pagar, y pagar a tiempo, porque todos tenemos facturas para pagar a final de mes", ha afirmado Artur Más, aludiendo que el Estado español saque el dinero de donde sea para que Cataluña pague sus deudas sin problema.
Artur Mas y Rajoy
            Además, ha manifestado que es difícil sostener una posición favorable a la “"mutualización de la deuda pública europea y oponerse a una mutualización de la deuda pública del Estado español", según ha manifestado la Generalitar en un comunicado en el que matiza sus palabras y señala que el Estado “mantiene deudas con Cataluña”, cuestión esta que ha sido explicada y detallada por un portavoz de la Generalitat que ha manifestado que el presidente catalán se refiere en concreto a los pagos corrientes mensuales y no que este mes de mayo sea la fecha límite de pago.
            Sin embargo, Cataluña tiene que hacer frente a vencimientos de deuda por importe de 13.000 millones de euros este año y, además, tiene necesidad de financiar su deuda y el principal mecanismo que ha planteado el Presidente dela Generalitat son los hispabonos, a los que ya ha aludido en numerosas ocasiones el titular de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell.
            A pesar de ello, fuentes del Gobierno dijeron a Reuters que el ministro de Economía Luis de Guindos y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, siempre han mostrado su desacuerdo sobre la forma utilizada la respaldar la deuda catalana, aunque esto no parece importarle demasiado a la Generalitat.
            Todos los españoles nos preguntamos cómo es posible que los dirigentes de una CA como Cataluña que ha abierto embajadas “catalanas”, creado equipos olímpico catalanes, mantiene televisiones y emisoras de radio autonómicas con grandes déficits, además de hacer una política lingüística en contra del español, por lo que impide que se estudie en las escuelas, y ha creado una lotería en la que se advierte en sus décimos que el número premiado será “el que resulte elegido en el sorteo de Navidad del país vecino”, es decir, España, de la que siempre manifiesta no formar parte, además de no cumplir las sentencias de sus tribunales a las que dice “acatar pero no dar cumplimiento” y un continuo despropósito antijurídico, saltándose la Constitución española, tengan el cinismo de solicitar ayuda al Estado al que repudian para salvar sus deudas por el derroche ocasionado por los excesos nacionalistas, en el despropósito que propició, amparó y ayudó el PSOE, haciendo verdad la fábula de La Fontaine cuando afirma en su moraleja:
            Lleno está el mundo de gentes no mucho más discretas. Quiere el burgués portarse como los grandes duques. Cualquier principado tiene sus embajadas. Y no hay marqués que no luzca pajes.
            La pobre rana, trasunto de Cataluña, se infló tanto de su propia vanidad nacionalista que explotó económicamente, dejando a esa Comunidad en cueros, o peor aún, con sólo los jirones de piel que quedaron después de que todo el andamiaje nacionalista explotara, pasando así factura a los tristes faraones del nacionalismo catalán por sus excesos estrambóticos y ridículos de embajadas y pajes, teniendo que recurrir al buey (España, piel de toro) para resolver su problema económico. 
            Pero lo peor, es que si recibe ayuda, Cataluña seguirá manteniendo el rechazo a todo lo español en señal clara de agradecimiento ...